viernes, 2 de mayo de 2008
Conclusiones del 1 de mayo
Por lo tanto no se puede echar en cara la falta de interés de la gente, lo que si se puede echar en cara es el haber llegado a este punto. Nos hemos dejado comer la merienda porque al final todo ha pasado por nuestra culpa, durante muchos años se presento batalla y se consiguieron muchas mejoras políticas, sociales y laborales pero un día creímos que todo estaba hecho, dejamos que algunos partidos se corrompieran y olvidamos a otros porque no eran tan modernos, ni guays como nosotros, dejamos que los sindicatos se convirtieran en parte del aparato del estado y cuando nos dimos cuenta, en vez de recordarles su obligación nos fuimos a casa y ahora nos quejamos. Y todo paso por el miedo, a perder las migajas que nos dan, a no ser políticamente correcto y que nos miren mal, incluso a que lo que decían fuera cierto y el país se destruya y la economía se desplome.
Ahora tenemos lo que merecemos trabajos que odiamos y jornadas que nos dejan sin vida propia, chalets y coches que no podemos pagar, club de golf y sociales en que nos aburrimos. Pero somos como se espera que seamos, buenos, dociles, politicamente correctos, en conclusion automatas sin criterio ni opinion.
De vuelta
Pero antes de volver al ritmo normal, agradecer los apoyos en los dias sombrios:
Por supuesto a mis camaradas Hida Kuon, Toturi kosmas y Doji Hotei ( espero que te recuperes pronto, no podemos permitirnos el lujo de no contar con uno de los mejores duelistas del imperio ). Tambien al joven Ide San, siento no acordarme de tu nombre.
No puedo olvidarme de Togashi Ken, Mirumoto Kyosu, Kitsy Tsako, Akodo Kenshi, Togashi Samaru ( Recuerda la fuerza aumenta de valor cuando se comparte ) y Moto Sume ( es lo mas parecido que he encontrado a un semilich ), gracias a todos.
Y por ultimo no podia olvidarme de Togashi Sarik mi maestro, amigo y hermano y de Ikoma Leugim, por ser un verdadero Doshi.
jueves, 3 de abril de 2008
Mantenerse en pie
Mi recuerdo no empieza en una bella corte, ni en un tranquilo templo, empieza en la muralla y la imagen de mi maestro y la mía propia se ven acompañadas por sonidos de batalla, el entrechocar del acero y los gritos de rabia y dolor de los soldados. Recuerdo a mi maestro golpeando con fuerza a uno de esos monstruos, al samurai que había sido nuestro anfitrión partiendo en dos el cráneo de un oni con su tsubo y al joven con el que había compartido entrenamiento muriendo entre las fauces de un demonio. Y recuerdo el amargo sabor de la sangre, pero sobre todo el sabor que queda en la boca tras la batalla, es algo indefinible pero imposible de olvidar incluso cuando no se conoce.
Después de la batalla me quede en la muralla mirando la carnicería, no se cuanto pase allí solo recuerdo que cuando mi maestro se acerco, mis piernas estaban entumecidas. Se acerco a mi no como mi maestro, sino de una manera que hasta ahora no le había conocido, de la forma que se acerca un camarada de armas a otro. Su voz sonó cansada y no por el esfuerzo:
- Bueno salimos de esta - dijo en un susurro
- ¿Por cuanto tiempo? - respondí quitandome el sudor de la frente
- Hasta la próxima- respondió con aspereza el Togashi
- No es mucho consuelo - conteste sin mirarle
- Nadie ha dicho que sea un consuelo - respondió mi maestro - Solo un momento, un espejismo de tranquilidad -
- Llevan siglos luchando y no se acaba- dije confundido - no ganaran nunca, nunca se acabara-
- Ellos lo saben - respondió con una media sonrisa mi maestro - Pero tienen que fingir que no los saben, mentirse para seguir adelante.
- Pero como puedes mentirse sobre algo así - dije todavía mas confuso
- Porque es la única forma de seguir adelante, hay mentiras necesarias que evitan que nos volvamos locos- respondió serio mi maestro
- Pero porque no abandonar, porque seguir adelante sabiendo que al final no hay posibilidades de victoria - Interpele a mi acompañante
- Porque la otra solución empieza en la punta de tu espada - respondió el Togashi
- Hay veces que pienso en dejar de luchar - dije dejandome llevar
- Al final el único consuelo que te quedara, no serán lo alagos, ni los honores - dijo mi maestro- El único premio que te quedara es la certeza de que te mantuviste en pie, de que luchaste hasta el final y esa ultima pizca de orgullo, ese ultimo trozo de dignidad no te fue arrebatado.
Ahora recuerdo las palabras de mi maestro, y es lo único que impulsa a levantarme de mi cama y ponerme mi armadura, ninguna otra cosa podría hacerlo. Mientras me visto y me miro al espejo, veo al hombre que hay en el espejo y no reconocozco al extraño que veo en el, no queda nada del joven idealista y apasionado, solo hay cansancio y hastió. Mientras me ajusto mi espada en el obi, recuerdo a mi maestro, sus palabras en mi mente alimentan los rescoldos casi apagados de mi alma.
lunes, 24 de marzo de 2008
cambio
Se termino la semana santa
jueves, 13 de marzo de 2008
homenaje
-Será difícil que salgamos de esta – dijo mientras sujetaba el medallón de Pelor que reposaba en su pecho – Pero no podemos dejar que ese ser salga del palacio.
-No saldrá – Respondió Abrandar con el rostro brillante por el sudor – Aunque sea lo último que hagamos.
En ese momento ambos se cubrieron instintivamente al oír al lich canturrear en draconico, pues sabían muy bien lo que vendría después de las palabras y no se equivocaron la sala se lleno de un calor asfixiante, cuando un proyectil hecho de fuego choco contra la barricada que les daba protección. Abrandar se giro y miro a Grimborg, el semiorco le devolvió la mirada y no hizo falta decir más, los años de combates y aventuras hacían innecesarias las palabras y como confirmación oyó un golpe procedente del otro parapeto, bajo la mirada hacia Damiental y respondió con una sonrisa cansada, aunque aquella situación no tenía maltita gracia:
- Haz lo que puedas – dijo mientras sacaba la espada de su funda, esta brillo con un resplandor plateado.
- No le deis tregua, si usa …. – empezó a decir el clérigo
- No me jodas, crees que soy un escudero – Le interrumpió Abrandar
- Lo siento, solo quería estar seguro – Sus palabras fueron interrumpidas por otra explosión proveniente de su flanco derecho, donde Leisar y Grimbrog se cubrían detrás de los restos del portón.
Abrandar hizo un gesto a sus compañeros, y con la decisión del que sabe que no tiene otra salida se lanzo contra el cadáver, mientras elevaba una plegaria a Herinoeus, a la vez Leisar, Grimborg y Grumberk imitaban a su compañero. Damiental levanto sus manos hacia el lich y empezó a recitar una plegaria, justo en ese momento formando un coro disonante Siliana empezó a recitar unas palabras en el idioma de la magia. Poco antes de que sus compañeros entraran en combate cerrado con el No-muerto, de las manos de La Hechicera surgió un rayo verde que choco contra el lich, este se retorció y por un momento Siliana tuvo la esperanza que su conjuro surtiera efecto, pronto entendió que estaba equivocada pues el lich se alzo desafiante ante ellos, en ese preciso momento Damiental termino su hechizo que no pareció causar mucho efecto, pero justo cuando los guerreros se cerraron en torno a la esquelética figura esta vio reducido su tamaño y su piel antes grisácea adopto un tono blanquecino.
Leisar fue la primera en llegar al cadáver, sus cuchillas describieron una mortal danza cortando trozos del ropaje que envolvía la consumida figura, Grimborg y Grumberk secundaron a la elfa con menos gracia pero con mas contundencia, sus golpes hicieron retroceder al lich lanzándole varios metros hacia atrás, en ese momento el nigromante levanto su mano hacia el enano que se doblo como si un arma invisible le hubiese partido en dos. Abrandar sabia que de nada servia pararse y se lanzo contra su objetivo, lanzando un tajo que marco el pecho del cadáver con un profundo corte que le hizo gritar de dolor. El maligno hechicero levanto su mano una segunda vez, dirigiéndola contra el paladín y de su boca salio una blasfemia pronunciada en un idioma olvidado, Abrandar se preparo para lo peor pero no sucedió nada, esto produjo en el gran sorpresa pero pronto esta se convirtió en angustia al oír el gemido de dolor de Damiental, su viejo amigo había hecho algo para evitar que la magia del lich le matara. Leisar levanto sus brazos hacia el lich y una explosión de luz cubrió su cuerpo, este se contorsiono por el brutal impacto, una mínima distracción que aprovecharon la elfa y el semiorco para lanzarse sobre el nigromante con la brutalidad de quien sabe que mata o muere. El cadáver levanto sus manos y toco a ambos, estos se quedaron rígidos y cayeron al suelo, Abrandar paso sobre ellos y clavo su espada en el huesudo cuerpo hasta sacar la punta por su espalda, entonces el lich le agarro del cuello, el paladín sintió un frió mortal recorriendo su cuerpo pero sobreponiéndose por pura fuerza de voluntad asesto un cabezazo al mago que hizo que este aflojase su presa, cuando ambos volvieron a encontrarse cara a cara, el rostro del lich estaba hundido. Desde el flanco derecho un haz multicolor golpeo el cuerpo del cadáver, este trastabillo pero no cayo e inmediatamente se giro hacia la maga levantando su dedo del que salio otro haz multicolor que golpeo el pecho de Siliana, esta se convulsiono y se quedo inmóvil, convertida en piedra.
Abrandar se coloco en posición, protegiéndose con su escudo y moviéndose en círculos alrededor de aquel ser. Hasta aquí hemos llegado pensó, lastima acabar así en un lugar perdido sin que nadie te recuerde, perra vida.
El lich levanto la mano y el paladín se lanzo hacia el, quizás me mates pensó pero no te va a salir gratis. Una energía macilenta brillo en su mano y fue creciendo de intensidad, Abrandar se dio cuenta que no le daría tiempo a llegar a asestar el ultimo golpe, el lich rió con un sonido hueco y macabro, entonces su sonrisa se torció en una mueca de dolor y su pierna fallo, el lich rugiendo lanzo su brazo hacia el suelo donde Belkit estaba agazapado con una maza casi tan grande como el, el lich le cogió por el cuello olvidandose del paladín. Abrandar no desaprovecho la oportunidad que la soberbia del lich le brindaba y hundió su hoja con todas sus fuerzas en el cuerpo del nigromante que aulló de dolor, durante un segundo los dos contendientes quedaron suspendidos como si el tiempo no existiera, entonces el paladín exhalo un grito que hizo retumbar la sala a la vez que hundía la espada hasta enterrar la guarda en el pecho del lich, que se quedo rígido primero y se convirtió en cenizas después.
Exhausto por el titánico esfuerzo, Abrandar se dejo caer sobre el frió suelo:
- Coser y cantar – Dijo entrecortadamente
- Bueno estamos vivos ¿no? – Respondió con una sonrisa inocente el mediano
- Ayuda a Damiental – Respondió cortante Abrandar – Sin el no podemos sacar a los demás de aquí.
Seis horas más tarde, un grupo de siete figuras emergió del templo en ruinas. Dos figuras se apoyaban en sus compañeros para salir, Siliana y Grimborg eran los que peor parte habían llevado y se apoyaban en Leisar y Abrandar respectivamente. Mientras Grumberk y Belkit arrastraban dos pesadas bolsas con el tesoro de lich:
-Creo que la recompensa merece la pena – Comento el mediano
-Casi nos matan a todos – Respondió Damiental que se apoyaba en un
Improvisado bastón, que le permitía mantenerse en pie.
- No es para tanto – respondió con una sonrisa Belkit – Que es la vida sin un poco de emoción
Glumberk y Leisar rieron, mientras Grimborg lanzaba una entrecortada maldición. Abrandar no pudo evitar sonreír, habían salido de esta y eso habría que celebrarlo al volver a la ciudad. Dentro del palacio una bruma sombría se arremolinaba alrededor de una piedra oscura, de su interior broto una risa hueca y macabra.
A la memoria de Gary Gygax, por todas las tardes de aventuras y emociones.
sábado, 16 de febrero de 2008
A nadie ofende una alabanza
Como he contado al principio de mi narración mis viajes con Togashi Sarik me enfrentaron a situaciones peculiares en muchas ocasiones, ahora contare una de ellas. Llevaba seis meses acompañando a mi maestro, espero que el lector me perdone pero cuento mis viajes según vuelven a mi memoria y por lo tanto no guardare un orden cronológico, y todavía me sorprendía a cada paso de dábamos. Habíamos ido a visitar a un importante Daimyo Daidoji que era la mano derecha del mismo Daidoji Huge pues se celebraba una corte en sus tierras con motivo del matrimonio de su hija con un Mirumoto, así que mi maestro me llevo hasta su fortaleza donde recibimos todo tipo de agasajos pues este había sido compañero en la legión esmeralda del Daidoji y en una ocasión le salvo la vida lo que hizo que el propio Daimyo nos recibiera y nos invitara a compartir la mesa con el, algo que me lleno de satisfacción pues anhelaba aprender las tácticas de esta familia para aumentar mis conocimientos.
La noche anterior a la boda fuimos invitados a una recepción para los invitados más ilustres, allí se encontraban samuráis de reconocida fama y después de la cena, que fue magnifica por cierto, se inicio una fiesta donde los samuráis iniciaron el cortejo de las bellas damas que allí se encontraban. Yo me mantuve en la mesa junto con el Daimyo, su esposa escorpión, mi maestro y el gunso del primero ya que se había abierto un debate sobre técnicas de batalla que me interesaba mucho mas que el baile, allí durante dos horas hablamos sobre tácticas y movimientos y para mi sorpresa tanto la mujer como el gunso cuestionaban abiertamente las opiniones de nuestro anfitrión algo que me sorprendió, cuando la conversación termino se lo hice notar a mi maestro, el cual con su habitual sonrisa contesto.
- ¿Por que crees que el Daimyo permite esa disidencia? - me pregunto mi maestro
- No lo se, quizás sea debilidad frente a su esposa, quizás no es tan buen general....- conteste
- O quizás porque sabe que ambos le son leales e intentan servir de la mejor manera a su señor, dándole su mejor opinión - respondió el
- Pero cuestionan sus opiniones ante otros, no es eso deslealtad - respondí un poco confuso
- ¿Quien es mas leal, el que busca la respuesta que mas te ayuda o el que te dice lo que
quieres oír ?- Me contesto el dragón
- Pero quizás esa opinión no la quiere oír el Daimyo, pues va en contra de la suya - respondí
- No te pregunto lo que es mas fácil, te pregunto que es mas leal- me interpelo mi maestro- Fíjate en la fiesta, los samuráis aquí presentes solo alaban pero cuantas de sus palabras son verdad. Si en vez de una situación frívola, fuese una batalla o una discusión en la corte, que preferirías alguien que te diga la bueno que eres o alguien que te señalase lo que tu no ves.
- Si eligiese alguien como mi ayudante me gustaría que fuese leal y me ayudase en todo lo posible
- Tus palabras me dan la razón- Concluyo mi maestro - El amigo leal es el que te dice lo que el piensa, no lo que piensas tu. Muchos son los dispuestos a consolar con palabras vacías, pero pocos los que te ponen delante del espejo de la verdad.
- Entonces el que me dice lo que no quiero oír es mi amigo- Mis palabras sonaron confusas
- No aquel que te es leal te hará ver la verdad, pero delante de otros te defenderá como si tu comportamiento no tuviese tacha- Respondió divertido mi maestro
- No lo termino de entender del todo - Le confesé con sonrojo a mi maestro
- A nadie ofende una alabanza, pero muchos se ven engañados por ella- Respondió - No desconfíes de los que te avisan de tus errores, presentes o futuros, o en los que te señalan los posibles inconvenientes o problemas que puedan aparecer, desconfía de los que siempre están de acuerdo contigo o de aquellos que hacen suyas tus palabras.
- La verdad es una espada muy afilada, procura tener siempre tus manos en la empuñadura de esa espada- Apostille
- Veo que has cogido la idea - Asintió mi maestro
- Lo decía mi Sensei Bayushi- Respondí con cierto sonrojo
- Un hombre sabio y lucido sin duda- Respondió el Togashi - Me voy a dormir, ya soy viejo para estos juegos - Dijo señalando a al centro de la sala
- Me quedare un rato mas - Respondí
- Te deseo suerte entonces - Sonrió Sarik - Espero ......
- He tenido buenos maestros - Dije sin dejarle acabar, mientras me ponía mi mascara de gala, que cubría mis ojos, dejando ver la mitad inferior de mi cara.
Mi maestro se rió, y con una taza de sake en la mano se alejo hacia su habitación, al llegar a la puerta se giro hacia mí, que me había acercado a una cortesana Doji y conociendo que sabía leer los labios, los movió sin emitir sonido alguno. Lo que pude leer en ellos me hizo sonreír, Yo puedo nadar.