Debalsac comía un estofado de carne en la posada del Encuentro, una taberna de la zona del mercado donde llevaba viviendo 2 meses, mientras llevaba a cabo su venganza. La dueña Beli era una mujer impresionante, morena de ojos verdes, con un cuerpo perfectamente torneado pero no era eso lo que le llamaba la atención. Lo que le llamaba la atención era su porte, su manera de moverse, Debalsac había visto esas formas y no eran las de una tabernera, eran alguien de noble cuna. Mientras masticaba un trozo de carne, se pregunto sino lo habría sido y ahora había caído en desgracia, pensaba en estas cosas cuando la mujer se acerco a su mesa para dejar un jarro de vino esquivando las manos de los borrachos, quizás porque el nunca se había propasado le trataba tan bien.
Subió a la habitación y se preparo, siguiendo el mismo ritual de otras muchas veces. Salio de la posada a la caída del sol y se dirigió hacia las afueras de la ciudad, hasta llegar a los jardines del palacio. Cuando los ojos del templario contemplaron los jardines, su mente voló a otra época cuando esos jardines eran el campo de entrenamiento de los ejercidos de Lahnkot, en otro tiempo la elite de Alsaria. Se concentro en la zona, la guardia no era demasiado numerosa y la configuración del jardín permitia esconderse facilmente, así que espero a que la oscuridad lo cubriera todo.
Cuando se hizo de noche, el templario salto el muro y avanzo protegido por las sombras hasta alcanzar una ventana en el ala oeste del palacio. Con la facilidad que da la practica abrió la ventana y se coló dentro, avanzando por los pasillos como una sombra. Cuando estaba en el centro del palacio ruidos de charla llegaron desde un salón del fondo de un amplio pasillo, el templario avanzo en completo silencio hasta llegar a la puerta y se asomo. Lo que vio le heló la sangre, en la alargada mesa había seis figuras sentadas, en la cabecera el conde y a su alrededor cuatro figuras de rostros pálidos bebían de copas con un liquido rojo y espeso, Debalsac soltó una maldición. Cuatro vampiros no entraban en sus planes, eran una eventualidad que no habría previsto, mientras pensaba esto sus manos sacaron cuatro balas de plata de uno de los bolsos de su cinto y los cargo en las pistolas. Pero cuando la sexta figura se levanto, el templario se quedo helado, una mujer de rubios cabellos vestida con un ajustado vestido que marcaba su magnifica figura pero contemplarla no le agradaba, pues le recordaba el porque estaba allí.
La mujer se llamaba Salia, y una vez había sido la razón de su vida. En la época mas feliz de su vida, ella había sido la persona mas importante de su vida, antes de que le traicionara y se convirtiera en una zorra, vendiéndose a aquellos que habían destruido todo lo que representaba algo para el. Sus pensamientos los rompió un grito, Debalsac se giro y vio a un criado, como podía haber sido tan estúpido de dejar que le pillaran de aquella forma.
Las figuras de la habitación se levantaron al oír el grito, mientras el conde y la mujer corrían hacia una habitación del fondo los cuatro vampiros se dirigieron hacia la puerta. Debalsac abrió la puerta y disparo al primero en acercarse, mientras apretaba el gatillo musito unas palabras, el proyectil impacto en el vampiro que se convirtió en polvo, mientras los otros tres se avalanzaron sobre el templario. Su mano izquierda lanzo un probeta, la habitación y el pasillo se lleno de humo, mientras Debalsac se lanzo corriendo por el pasillo, cuando atisbo una puerta entro e inmediatamente se dirigió a la ventana. Mientras recorría la habitación a la carrera cogio una silla y la lanzo contra la ventana, lanzándose por ella.
Debalsac corría por los jardines usando los setos y jardineras de cobertura, oyendo como los vampiros se acercaban cada vez mas, podía pararse a luchar pero las luces que salían del castillo indicaban que la guardia estaba sobre aviso y no tardarían en llegar. La distancia se reducía y varios dardos pasaron rozandole, el templario se giro y disparo impactando a uno de sus perseguidores lanzándolo hacia atrás, aunque Debalsac sabia que no había acabado con el. A lo lejos vio el lago, si llegaba a el quizás tuviera una oportunidad así que reuniendo sus ultimas fuerzas salto por encima de una barandilla, al caer trastabillo mientras varios proyectiles pasaron por encima de su cabeza. El lago estaba cerca, de repente noto un golpe en su espalda, y una sensación conocida recorrió su espalda, porque ahora pensó mientras las fuerzas le abandonaban por efecto del veneno que cubría la punta del proyectil. El templario cayó al suelo, con sus ultimas fuerzas se arrastro hasta el lago, pero su cuerpo estaba paralizado por la ponzoña que ahora recorría sus venas. Levanto la vista, y entre las nieblas que cubrían sus ojos vio de frente a varias figuras, una levanto su mano y fue lo ultimo que el templario vio.
jueves, 8 de mayo de 2008
viernes, 2 de mayo de 2008
Conclusiones del 1 de mayo
Ayer fue el día del trabajador no el día del trabajo como dijeron en telemadrid, que como siempre juega a confundir, y las conclusiones son realmente desalentadoras. En la manifestación cada día va menos gente y no es que sea algo importante per se, pero es un baremo bastante aproximado de como están las cosas. La gente prefiere marcharse de puente y tampoco se les puede recriminar, no porque el trabajar sea muy duro y necesiten descansar, sino porque si uno analiza la situación se da cuenta que no hay demasiados incentivos para movilizarse. Tenemos un gobierno que dice ser socialista pero lleva años haciendo política de derechas ( no me vale lo de ciertas medidas sociales, la política económica es de derechas ), unos sindicatos mayoritarios totalmente vendidos, una legislación europea que nos acerca peligrosamente al siglo XIX, con un modelo no solo político sino social cada vez mas cercano al estadounidense.
Por lo tanto no se puede echar en cara la falta de interés de la gente, lo que si se puede echar en cara es el haber llegado a este punto. Nos hemos dejado comer la merienda porque al final todo ha pasado por nuestra culpa, durante muchos años se presento batalla y se consiguieron muchas mejoras políticas, sociales y laborales pero un día creímos que todo estaba hecho, dejamos que algunos partidos se corrompieran y olvidamos a otros porque no eran tan modernos, ni guays como nosotros, dejamos que los sindicatos se convirtieran en parte del aparato del estado y cuando nos dimos cuenta, en vez de recordarles su obligación nos fuimos a casa y ahora nos quejamos. Y todo paso por el miedo, a perder las migajas que nos dan, a no ser políticamente correcto y que nos miren mal, incluso a que lo que decían fuera cierto y el país se destruya y la economía se desplome.
Ahora tenemos lo que merecemos trabajos que odiamos y jornadas que nos dejan sin vida propia, chalets y coches que no podemos pagar, club de golf y sociales en que nos aburrimos. Pero somos como se espera que seamos, buenos, dociles, politicamente correctos, en conclusion automatas sin criterio ni opinion.
Por lo tanto no se puede echar en cara la falta de interés de la gente, lo que si se puede echar en cara es el haber llegado a este punto. Nos hemos dejado comer la merienda porque al final todo ha pasado por nuestra culpa, durante muchos años se presento batalla y se consiguieron muchas mejoras políticas, sociales y laborales pero un día creímos que todo estaba hecho, dejamos que algunos partidos se corrompieran y olvidamos a otros porque no eran tan modernos, ni guays como nosotros, dejamos que los sindicatos se convirtieran en parte del aparato del estado y cuando nos dimos cuenta, en vez de recordarles su obligación nos fuimos a casa y ahora nos quejamos. Y todo paso por el miedo, a perder las migajas que nos dan, a no ser políticamente correcto y que nos miren mal, incluso a que lo que decían fuera cierto y el país se destruya y la economía se desplome.
Ahora tenemos lo que merecemos trabajos que odiamos y jornadas que nos dejan sin vida propia, chalets y coches que no podemos pagar, club de golf y sociales en que nos aburrimos. Pero somos como se espera que seamos, buenos, dociles, politicamente correctos, en conclusion automatas sin criterio ni opinion.
De vuelta
Bueno pues despues de un tiempo en el infierno, empiezo a mosquearme de que me saluden cada vez que paso por alli, vuelvo al blog. No quiere decir que publique todos los dias pero por lo menos la intencion es tener cierta continuidad, ya veremos en que se concretan mis buenos deseos.
Pero antes de volver al ritmo normal, agradecer los apoyos en los dias sombrios:
Por supuesto a mis camaradas Hida Kuon, Toturi kosmas y Doji Hotei ( espero que te recuperes pronto, no podemos permitirnos el lujo de no contar con uno de los mejores duelistas del imperio ). Tambien al joven Ide San, siento no acordarme de tu nombre.
No puedo olvidarme de Togashi Ken, Mirumoto Kyosu, Kitsy Tsako, Akodo Kenshi, Togashi Samaru ( Recuerda la fuerza aumenta de valor cuando se comparte ) y Moto Sume ( es lo mas parecido que he encontrado a un semilich ), gracias a todos.
Y por ultimo no podia olvidarme de Togashi Sarik mi maestro, amigo y hermano y de Ikoma Leugim, por ser un verdadero Doshi.
Pero antes de volver al ritmo normal, agradecer los apoyos en los dias sombrios:
Por supuesto a mis camaradas Hida Kuon, Toturi kosmas y Doji Hotei ( espero que te recuperes pronto, no podemos permitirnos el lujo de no contar con uno de los mejores duelistas del imperio ). Tambien al joven Ide San, siento no acordarme de tu nombre.
No puedo olvidarme de Togashi Ken, Mirumoto Kyosu, Kitsy Tsako, Akodo Kenshi, Togashi Samaru ( Recuerda la fuerza aumenta de valor cuando se comparte ) y Moto Sume ( es lo mas parecido que he encontrado a un semilich ), gracias a todos.
Y por ultimo no podia olvidarme de Togashi Sarik mi maestro, amigo y hermano y de Ikoma Leugim, por ser un verdadero Doshi.
jueves, 3 de abril de 2008
Mantenerse en pie
Retomo mi relato con un recuerdo que me ha venido a la mente en esta noche sin luna, en esta época donde todo parece sombrío como estas horas al borde del amanecer, en estos días de desesperanza. Ha venido a mi recuerdo como un asidero en el precipicio, y quizás por ello me he visto a empujado a escribirla.
Mi recuerdo no empieza en una bella corte, ni en un tranquilo templo, empieza en la muralla y la imagen de mi maestro y la mía propia se ven acompañadas por sonidos de batalla, el entrechocar del acero y los gritos de rabia y dolor de los soldados. Recuerdo a mi maestro golpeando con fuerza a uno de esos monstruos, al samurai que había sido nuestro anfitrión partiendo en dos el cráneo de un oni con su tsubo y al joven con el que había compartido entrenamiento muriendo entre las fauces de un demonio. Y recuerdo el amargo sabor de la sangre, pero sobre todo el sabor que queda en la boca tras la batalla, es algo indefinible pero imposible de olvidar incluso cuando no se conoce.
Después de la batalla me quede en la muralla mirando la carnicería, no se cuanto pase allí solo recuerdo que cuando mi maestro se acerco, mis piernas estaban entumecidas. Se acerco a mi no como mi maestro, sino de una manera que hasta ahora no le había conocido, de la forma que se acerca un camarada de armas a otro. Su voz sonó cansada y no por el esfuerzo:
- Bueno salimos de esta - dijo en un susurro
- ¿Por cuanto tiempo? - respondí quitandome el sudor de la frente
- Hasta la próxima- respondió con aspereza el Togashi
- No es mucho consuelo - conteste sin mirarle
- Nadie ha dicho que sea un consuelo - respondió mi maestro - Solo un momento, un espejismo de tranquilidad -
- Llevan siglos luchando y no se acaba- dije confundido - no ganaran nunca, nunca se acabara-
- Ellos lo saben - respondió con una media sonrisa mi maestro - Pero tienen que fingir que no los saben, mentirse para seguir adelante.
- Pero como puedes mentirse sobre algo así - dije todavía mas confuso
- Porque es la única forma de seguir adelante, hay mentiras necesarias que evitan que nos volvamos locos- respondió serio mi maestro
- Pero porque no abandonar, porque seguir adelante sabiendo que al final no hay posibilidades de victoria - Interpele a mi acompañante
- Porque la otra solución empieza en la punta de tu espada - respondió el Togashi
- Hay veces que pienso en dejar de luchar - dije dejandome llevar
- Al final el único consuelo que te quedara, no serán lo alagos, ni los honores - dijo mi maestro- El único premio que te quedara es la certeza de que te mantuviste en pie, de que luchaste hasta el final y esa ultima pizca de orgullo, ese ultimo trozo de dignidad no te fue arrebatado.
Ahora recuerdo las palabras de mi maestro, y es lo único que impulsa a levantarme de mi cama y ponerme mi armadura, ninguna otra cosa podría hacerlo. Mientras me visto y me miro al espejo, veo al hombre que hay en el espejo y no reconocozco al extraño que veo en el, no queda nada del joven idealista y apasionado, solo hay cansancio y hastió. Mientras me ajusto mi espada en el obi, recuerdo a mi maestro, sus palabras en mi mente alimentan los rescoldos casi apagados de mi alma.
Mi recuerdo no empieza en una bella corte, ni en un tranquilo templo, empieza en la muralla y la imagen de mi maestro y la mía propia se ven acompañadas por sonidos de batalla, el entrechocar del acero y los gritos de rabia y dolor de los soldados. Recuerdo a mi maestro golpeando con fuerza a uno de esos monstruos, al samurai que había sido nuestro anfitrión partiendo en dos el cráneo de un oni con su tsubo y al joven con el que había compartido entrenamiento muriendo entre las fauces de un demonio. Y recuerdo el amargo sabor de la sangre, pero sobre todo el sabor que queda en la boca tras la batalla, es algo indefinible pero imposible de olvidar incluso cuando no se conoce.
Después de la batalla me quede en la muralla mirando la carnicería, no se cuanto pase allí solo recuerdo que cuando mi maestro se acerco, mis piernas estaban entumecidas. Se acerco a mi no como mi maestro, sino de una manera que hasta ahora no le había conocido, de la forma que se acerca un camarada de armas a otro. Su voz sonó cansada y no por el esfuerzo:
- Bueno salimos de esta - dijo en un susurro
- ¿Por cuanto tiempo? - respondí quitandome el sudor de la frente
- Hasta la próxima- respondió con aspereza el Togashi
- No es mucho consuelo - conteste sin mirarle
- Nadie ha dicho que sea un consuelo - respondió mi maestro - Solo un momento, un espejismo de tranquilidad -
- Llevan siglos luchando y no se acaba- dije confundido - no ganaran nunca, nunca se acabara-
- Ellos lo saben - respondió con una media sonrisa mi maestro - Pero tienen que fingir que no los saben, mentirse para seguir adelante.
- Pero como puedes mentirse sobre algo así - dije todavía mas confuso
- Porque es la única forma de seguir adelante, hay mentiras necesarias que evitan que nos volvamos locos- respondió serio mi maestro
- Pero porque no abandonar, porque seguir adelante sabiendo que al final no hay posibilidades de victoria - Interpele a mi acompañante
- Porque la otra solución empieza en la punta de tu espada - respondió el Togashi
- Hay veces que pienso en dejar de luchar - dije dejandome llevar
- Al final el único consuelo que te quedara, no serán lo alagos, ni los honores - dijo mi maestro- El único premio que te quedara es la certeza de que te mantuviste en pie, de que luchaste hasta el final y esa ultima pizca de orgullo, ese ultimo trozo de dignidad no te fue arrebatado.
Ahora recuerdo las palabras de mi maestro, y es lo único que impulsa a levantarme de mi cama y ponerme mi armadura, ninguna otra cosa podría hacerlo. Mientras me visto y me miro al espejo, veo al hombre que hay en el espejo y no reconocozco al extraño que veo en el, no queda nada del joven idealista y apasionado, solo hay cansancio y hastió. Mientras me ajusto mi espada en el obi, recuerdo a mi maestro, sus palabras en mi mente alimentan los rescoldos casi apagados de mi alma.
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Gotas de Sabiduria
lunes, 24 de marzo de 2008
cambio
Hoy he dado un cambio al blog, esto no quiere decir que vaya a cambiar el fondo, solo es un traje nuevo.
Se termino la semana santa
Este puente he estado el los encuentros rúnicos un año mas y un año mas no me han decepcionado. Me lo he pasado en grande, he disfrutado de unos días de vacaciones ( no me acordaba como era eso ), he jugado al rol bastante, he probado juegos de tablero nuevos, un juego de cartas que no conocía ( 1936 muy recomendable ) y sobre todo he desconectado de esa mierda que es el mundo real. Todo tiene una cosa mala y la de los encuentros rúnicos es que......, se han acabado, otra vez en la oficina, otra vez a la rutina, otra vez a los problemas que deje atrás el miércoles. Pero bueno los cuatro días que he pasado hay quedan, y que me quiten lo bailo.
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cajon desastre
jueves, 13 de marzo de 2008
homenaje
El rayo de color añil estallo a pocos centímetros de distancia de Abrandar que lanzo una maldición, mientras se ponía a cubierto detrás de uno de los enormes pilares de acero que yacían esparcidos por la inmensa cámara subterránea, la maldición no era solo por lo cerca que el rayo había impactado sino por haber sido tan incautos como para entrar en aquel antiguo palacio sin las precauciones que dictaban años de experiencia. Será coser y cantar había dicho Belkit, el mismo que ahora se encontraba escondido bajo los restos de una estatua que en tiempos debió de representar un demonio, maldito halfing pensó Abrandar mientras recorría la sala buscado a sus compañeros de tantas batalla. Leisar se encontraba al otro extremo de la sala Hexagonal con sus dos espadas elficas, cerca de ella Grimbrog había levantado un parapeto con los resto de una puerta y desenfundaba su hacha enana preparado para la batalla, mientras tanto en el otro lado de la habitación Siliana intentaba contener los hechizos de aquel engendro con ayuda de su bastón para dar tiempo a Grumberk a levantar otro parapeto igual que el del enano. A su lado oyó la voz de Damiental, su más antiguo camarada:
-Será difícil que salgamos de esta – dijo mientras sujetaba el medallón de Pelor que reposaba en su pecho – Pero no podemos dejar que ese ser salga del palacio.
-No saldrá – Respondió Abrandar con el rostro brillante por el sudor – Aunque sea lo último que hagamos.
En ese momento ambos se cubrieron instintivamente al oír al lich canturrear en draconico, pues sabían muy bien lo que vendría después de las palabras y no se equivocaron la sala se lleno de un calor asfixiante, cuando un proyectil hecho de fuego choco contra la barricada que les daba protección. Abrandar se giro y miro a Grimborg, el semiorco le devolvió la mirada y no hizo falta decir más, los años de combates y aventuras hacían innecesarias las palabras y como confirmación oyó un golpe procedente del otro parapeto, bajo la mirada hacia Damiental y respondió con una sonrisa cansada, aunque aquella situación no tenía maltita gracia:
- Haz lo que puedas – dijo mientras sacaba la espada de su funda, esta brillo con un resplandor plateado.
- No le deis tregua, si usa …. – empezó a decir el clérigo
- No me jodas, crees que soy un escudero – Le interrumpió Abrandar
- Lo siento, solo quería estar seguro – Sus palabras fueron interrumpidas por otra explosión proveniente de su flanco derecho, donde Leisar y Grimbrog se cubrían detrás de los restos del portón.
Abrandar hizo un gesto a sus compañeros, y con la decisión del que sabe que no tiene otra salida se lanzo contra el cadáver, mientras elevaba una plegaria a Herinoeus, a la vez Leisar, Grimborg y Grumberk imitaban a su compañero. Damiental levanto sus manos hacia el lich y empezó a recitar una plegaria, justo en ese momento formando un coro disonante Siliana empezó a recitar unas palabras en el idioma de la magia. Poco antes de que sus compañeros entraran en combate cerrado con el No-muerto, de las manos de La Hechicera surgió un rayo verde que choco contra el lich, este se retorció y por un momento Siliana tuvo la esperanza que su conjuro surtiera efecto, pronto entendió que estaba equivocada pues el lich se alzo desafiante ante ellos, en ese preciso momento Damiental termino su hechizo que no pareció causar mucho efecto, pero justo cuando los guerreros se cerraron en torno a la esquelética figura esta vio reducido su tamaño y su piel antes grisácea adopto un tono blanquecino.
Leisar fue la primera en llegar al cadáver, sus cuchillas describieron una mortal danza cortando trozos del ropaje que envolvía la consumida figura, Grimborg y Grumberk secundaron a la elfa con menos gracia pero con mas contundencia, sus golpes hicieron retroceder al lich lanzándole varios metros hacia atrás, en ese momento el nigromante levanto su mano hacia el enano que se doblo como si un arma invisible le hubiese partido en dos. Abrandar sabia que de nada servia pararse y se lanzo contra su objetivo, lanzando un tajo que marco el pecho del cadáver con un profundo corte que le hizo gritar de dolor. El maligno hechicero levanto su mano una segunda vez, dirigiéndola contra el paladín y de su boca salio una blasfemia pronunciada en un idioma olvidado, Abrandar se preparo para lo peor pero no sucedió nada, esto produjo en el gran sorpresa pero pronto esta se convirtió en angustia al oír el gemido de dolor de Damiental, su viejo amigo había hecho algo para evitar que la magia del lich le matara. Leisar levanto sus brazos hacia el lich y una explosión de luz cubrió su cuerpo, este se contorsiono por el brutal impacto, una mínima distracción que aprovecharon la elfa y el semiorco para lanzarse sobre el nigromante con la brutalidad de quien sabe que mata o muere. El cadáver levanto sus manos y toco a ambos, estos se quedaron rígidos y cayeron al suelo, Abrandar paso sobre ellos y clavo su espada en el huesudo cuerpo hasta sacar la punta por su espalda, entonces el lich le agarro del cuello, el paladín sintió un frió mortal recorriendo su cuerpo pero sobreponiéndose por pura fuerza de voluntad asesto un cabezazo al mago que hizo que este aflojase su presa, cuando ambos volvieron a encontrarse cara a cara, el rostro del lich estaba hundido. Desde el flanco derecho un haz multicolor golpeo el cuerpo del cadáver, este trastabillo pero no cayo e inmediatamente se giro hacia la maga levantando su dedo del que salio otro haz multicolor que golpeo el pecho de Siliana, esta se convulsiono y se quedo inmóvil, convertida en piedra.
Abrandar se coloco en posición, protegiéndose con su escudo y moviéndose en círculos alrededor de aquel ser. Hasta aquí hemos llegado pensó, lastima acabar así en un lugar perdido sin que nadie te recuerde, perra vida.
El lich levanto la mano y el paladín se lanzo hacia el, quizás me mates pensó pero no te va a salir gratis. Una energía macilenta brillo en su mano y fue creciendo de intensidad, Abrandar se dio cuenta que no le daría tiempo a llegar a asestar el ultimo golpe, el lich rió con un sonido hueco y macabro, entonces su sonrisa se torció en una mueca de dolor y su pierna fallo, el lich rugiendo lanzo su brazo hacia el suelo donde Belkit estaba agazapado con una maza casi tan grande como el, el lich le cogió por el cuello olvidandose del paladín. Abrandar no desaprovecho la oportunidad que la soberbia del lich le brindaba y hundió su hoja con todas sus fuerzas en el cuerpo del nigromante que aulló de dolor, durante un segundo los dos contendientes quedaron suspendidos como si el tiempo no existiera, entonces el paladín exhalo un grito que hizo retumbar la sala a la vez que hundía la espada hasta enterrar la guarda en el pecho del lich, que se quedo rígido primero y se convirtió en cenizas después.
Exhausto por el titánico esfuerzo, Abrandar se dejo caer sobre el frió suelo:
- Coser y cantar – Dijo entrecortadamente
- Bueno estamos vivos ¿no? – Respondió con una sonrisa inocente el mediano
- Ayuda a Damiental – Respondió cortante Abrandar – Sin el no podemos sacar a los demás de aquí.
Seis horas más tarde, un grupo de siete figuras emergió del templo en ruinas. Dos figuras se apoyaban en sus compañeros para salir, Siliana y Grimborg eran los que peor parte habían llevado y se apoyaban en Leisar y Abrandar respectivamente. Mientras Grumberk y Belkit arrastraban dos pesadas bolsas con el tesoro de lich:
-Creo que la recompensa merece la pena – Comento el mediano
-Casi nos matan a todos – Respondió Damiental que se apoyaba en un
Improvisado bastón, que le permitía mantenerse en pie.
- No es para tanto – respondió con una sonrisa Belkit – Que es la vida sin un poco de emoción
Glumberk y Leisar rieron, mientras Grimborg lanzaba una entrecortada maldición. Abrandar no pudo evitar sonreír, habían salido de esta y eso habría que celebrarlo al volver a la ciudad. Dentro del palacio una bruma sombría se arremolinaba alrededor de una piedra oscura, de su interior broto una risa hueca y macabra.
A la memoria de Gary Gygax, por todas las tardes de aventuras y emociones.
-Será difícil que salgamos de esta – dijo mientras sujetaba el medallón de Pelor que reposaba en su pecho – Pero no podemos dejar que ese ser salga del palacio.
-No saldrá – Respondió Abrandar con el rostro brillante por el sudor – Aunque sea lo último que hagamos.
En ese momento ambos se cubrieron instintivamente al oír al lich canturrear en draconico, pues sabían muy bien lo que vendría después de las palabras y no se equivocaron la sala se lleno de un calor asfixiante, cuando un proyectil hecho de fuego choco contra la barricada que les daba protección. Abrandar se giro y miro a Grimborg, el semiorco le devolvió la mirada y no hizo falta decir más, los años de combates y aventuras hacían innecesarias las palabras y como confirmación oyó un golpe procedente del otro parapeto, bajo la mirada hacia Damiental y respondió con una sonrisa cansada, aunque aquella situación no tenía maltita gracia:
- Haz lo que puedas – dijo mientras sacaba la espada de su funda, esta brillo con un resplandor plateado.
- No le deis tregua, si usa …. – empezó a decir el clérigo
- No me jodas, crees que soy un escudero – Le interrumpió Abrandar
- Lo siento, solo quería estar seguro – Sus palabras fueron interrumpidas por otra explosión proveniente de su flanco derecho, donde Leisar y Grimbrog se cubrían detrás de los restos del portón.
Abrandar hizo un gesto a sus compañeros, y con la decisión del que sabe que no tiene otra salida se lanzo contra el cadáver, mientras elevaba una plegaria a Herinoeus, a la vez Leisar, Grimborg y Grumberk imitaban a su compañero. Damiental levanto sus manos hacia el lich y empezó a recitar una plegaria, justo en ese momento formando un coro disonante Siliana empezó a recitar unas palabras en el idioma de la magia. Poco antes de que sus compañeros entraran en combate cerrado con el No-muerto, de las manos de La Hechicera surgió un rayo verde que choco contra el lich, este se retorció y por un momento Siliana tuvo la esperanza que su conjuro surtiera efecto, pronto entendió que estaba equivocada pues el lich se alzo desafiante ante ellos, en ese preciso momento Damiental termino su hechizo que no pareció causar mucho efecto, pero justo cuando los guerreros se cerraron en torno a la esquelética figura esta vio reducido su tamaño y su piel antes grisácea adopto un tono blanquecino.
Leisar fue la primera en llegar al cadáver, sus cuchillas describieron una mortal danza cortando trozos del ropaje que envolvía la consumida figura, Grimborg y Grumberk secundaron a la elfa con menos gracia pero con mas contundencia, sus golpes hicieron retroceder al lich lanzándole varios metros hacia atrás, en ese momento el nigromante levanto su mano hacia el enano que se doblo como si un arma invisible le hubiese partido en dos. Abrandar sabia que de nada servia pararse y se lanzo contra su objetivo, lanzando un tajo que marco el pecho del cadáver con un profundo corte que le hizo gritar de dolor. El maligno hechicero levanto su mano una segunda vez, dirigiéndola contra el paladín y de su boca salio una blasfemia pronunciada en un idioma olvidado, Abrandar se preparo para lo peor pero no sucedió nada, esto produjo en el gran sorpresa pero pronto esta se convirtió en angustia al oír el gemido de dolor de Damiental, su viejo amigo había hecho algo para evitar que la magia del lich le matara. Leisar levanto sus brazos hacia el lich y una explosión de luz cubrió su cuerpo, este se contorsiono por el brutal impacto, una mínima distracción que aprovecharon la elfa y el semiorco para lanzarse sobre el nigromante con la brutalidad de quien sabe que mata o muere. El cadáver levanto sus manos y toco a ambos, estos se quedaron rígidos y cayeron al suelo, Abrandar paso sobre ellos y clavo su espada en el huesudo cuerpo hasta sacar la punta por su espalda, entonces el lich le agarro del cuello, el paladín sintió un frió mortal recorriendo su cuerpo pero sobreponiéndose por pura fuerza de voluntad asesto un cabezazo al mago que hizo que este aflojase su presa, cuando ambos volvieron a encontrarse cara a cara, el rostro del lich estaba hundido. Desde el flanco derecho un haz multicolor golpeo el cuerpo del cadáver, este trastabillo pero no cayo e inmediatamente se giro hacia la maga levantando su dedo del que salio otro haz multicolor que golpeo el pecho de Siliana, esta se convulsiono y se quedo inmóvil, convertida en piedra.
Abrandar se coloco en posición, protegiéndose con su escudo y moviéndose en círculos alrededor de aquel ser. Hasta aquí hemos llegado pensó, lastima acabar así en un lugar perdido sin que nadie te recuerde, perra vida.
El lich levanto la mano y el paladín se lanzo hacia el, quizás me mates pensó pero no te va a salir gratis. Una energía macilenta brillo en su mano y fue creciendo de intensidad, Abrandar se dio cuenta que no le daría tiempo a llegar a asestar el ultimo golpe, el lich rió con un sonido hueco y macabro, entonces su sonrisa se torció en una mueca de dolor y su pierna fallo, el lich rugiendo lanzo su brazo hacia el suelo donde Belkit estaba agazapado con una maza casi tan grande como el, el lich le cogió por el cuello olvidandose del paladín. Abrandar no desaprovecho la oportunidad que la soberbia del lich le brindaba y hundió su hoja con todas sus fuerzas en el cuerpo del nigromante que aulló de dolor, durante un segundo los dos contendientes quedaron suspendidos como si el tiempo no existiera, entonces el paladín exhalo un grito que hizo retumbar la sala a la vez que hundía la espada hasta enterrar la guarda en el pecho del lich, que se quedo rígido primero y se convirtió en cenizas después.
Exhausto por el titánico esfuerzo, Abrandar se dejo caer sobre el frió suelo:
- Coser y cantar – Dijo entrecortadamente
- Bueno estamos vivos ¿no? – Respondió con una sonrisa inocente el mediano
- Ayuda a Damiental – Respondió cortante Abrandar – Sin el no podemos sacar a los demás de aquí.
Seis horas más tarde, un grupo de siete figuras emergió del templo en ruinas. Dos figuras se apoyaban en sus compañeros para salir, Siliana y Grimborg eran los que peor parte habían llevado y se apoyaban en Leisar y Abrandar respectivamente. Mientras Grumberk y Belkit arrastraban dos pesadas bolsas con el tesoro de lich:
-Creo que la recompensa merece la pena – Comento el mediano
-Casi nos matan a todos – Respondió Damiental que se apoyaba en un
Improvisado bastón, que le permitía mantenerse en pie.
- No es para tanto – respondió con una sonrisa Belkit – Que es la vida sin un poco de emoción
Glumberk y Leisar rieron, mientras Grimborg lanzaba una entrecortada maldición. Abrandar no pudo evitar sonreír, habían salido de esta y eso habría que celebrarlo al volver a la ciudad. Dentro del palacio una bruma sombría se arremolinaba alrededor de una piedra oscura, de su interior broto una risa hueca y macabra.
A la memoria de Gary Gygax, por todas las tardes de aventuras y emociones.
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La biblioteca de los eternos susurros
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