jueves, 13 de marzo de 2008
homenaje
-Será difícil que salgamos de esta – dijo mientras sujetaba el medallón de Pelor que reposaba en su pecho – Pero no podemos dejar que ese ser salga del palacio.
-No saldrá – Respondió Abrandar con el rostro brillante por el sudor – Aunque sea lo último que hagamos.
En ese momento ambos se cubrieron instintivamente al oír al lich canturrear en draconico, pues sabían muy bien lo que vendría después de las palabras y no se equivocaron la sala se lleno de un calor asfixiante, cuando un proyectil hecho de fuego choco contra la barricada que les daba protección. Abrandar se giro y miro a Grimborg, el semiorco le devolvió la mirada y no hizo falta decir más, los años de combates y aventuras hacían innecesarias las palabras y como confirmación oyó un golpe procedente del otro parapeto, bajo la mirada hacia Damiental y respondió con una sonrisa cansada, aunque aquella situación no tenía maltita gracia:
- Haz lo que puedas – dijo mientras sacaba la espada de su funda, esta brillo con un resplandor plateado.
- No le deis tregua, si usa …. – empezó a decir el clérigo
- No me jodas, crees que soy un escudero – Le interrumpió Abrandar
- Lo siento, solo quería estar seguro – Sus palabras fueron interrumpidas por otra explosión proveniente de su flanco derecho, donde Leisar y Grimbrog se cubrían detrás de los restos del portón.
Abrandar hizo un gesto a sus compañeros, y con la decisión del que sabe que no tiene otra salida se lanzo contra el cadáver, mientras elevaba una plegaria a Herinoeus, a la vez Leisar, Grimborg y Grumberk imitaban a su compañero. Damiental levanto sus manos hacia el lich y empezó a recitar una plegaria, justo en ese momento formando un coro disonante Siliana empezó a recitar unas palabras en el idioma de la magia. Poco antes de que sus compañeros entraran en combate cerrado con el No-muerto, de las manos de La Hechicera surgió un rayo verde que choco contra el lich, este se retorció y por un momento Siliana tuvo la esperanza que su conjuro surtiera efecto, pronto entendió que estaba equivocada pues el lich se alzo desafiante ante ellos, en ese preciso momento Damiental termino su hechizo que no pareció causar mucho efecto, pero justo cuando los guerreros se cerraron en torno a la esquelética figura esta vio reducido su tamaño y su piel antes grisácea adopto un tono blanquecino.
Leisar fue la primera en llegar al cadáver, sus cuchillas describieron una mortal danza cortando trozos del ropaje que envolvía la consumida figura, Grimborg y Grumberk secundaron a la elfa con menos gracia pero con mas contundencia, sus golpes hicieron retroceder al lich lanzándole varios metros hacia atrás, en ese momento el nigromante levanto su mano hacia el enano que se doblo como si un arma invisible le hubiese partido en dos. Abrandar sabia que de nada servia pararse y se lanzo contra su objetivo, lanzando un tajo que marco el pecho del cadáver con un profundo corte que le hizo gritar de dolor. El maligno hechicero levanto su mano una segunda vez, dirigiéndola contra el paladín y de su boca salio una blasfemia pronunciada en un idioma olvidado, Abrandar se preparo para lo peor pero no sucedió nada, esto produjo en el gran sorpresa pero pronto esta se convirtió en angustia al oír el gemido de dolor de Damiental, su viejo amigo había hecho algo para evitar que la magia del lich le matara. Leisar levanto sus brazos hacia el lich y una explosión de luz cubrió su cuerpo, este se contorsiono por el brutal impacto, una mínima distracción que aprovecharon la elfa y el semiorco para lanzarse sobre el nigromante con la brutalidad de quien sabe que mata o muere. El cadáver levanto sus manos y toco a ambos, estos se quedaron rígidos y cayeron al suelo, Abrandar paso sobre ellos y clavo su espada en el huesudo cuerpo hasta sacar la punta por su espalda, entonces el lich le agarro del cuello, el paladín sintió un frió mortal recorriendo su cuerpo pero sobreponiéndose por pura fuerza de voluntad asesto un cabezazo al mago que hizo que este aflojase su presa, cuando ambos volvieron a encontrarse cara a cara, el rostro del lich estaba hundido. Desde el flanco derecho un haz multicolor golpeo el cuerpo del cadáver, este trastabillo pero no cayo e inmediatamente se giro hacia la maga levantando su dedo del que salio otro haz multicolor que golpeo el pecho de Siliana, esta se convulsiono y se quedo inmóvil, convertida en piedra.
Abrandar se coloco en posición, protegiéndose con su escudo y moviéndose en círculos alrededor de aquel ser. Hasta aquí hemos llegado pensó, lastima acabar así en un lugar perdido sin que nadie te recuerde, perra vida.
El lich levanto la mano y el paladín se lanzo hacia el, quizás me mates pensó pero no te va a salir gratis. Una energía macilenta brillo en su mano y fue creciendo de intensidad, Abrandar se dio cuenta que no le daría tiempo a llegar a asestar el ultimo golpe, el lich rió con un sonido hueco y macabro, entonces su sonrisa se torció en una mueca de dolor y su pierna fallo, el lich rugiendo lanzo su brazo hacia el suelo donde Belkit estaba agazapado con una maza casi tan grande como el, el lich le cogió por el cuello olvidandose del paladín. Abrandar no desaprovecho la oportunidad que la soberbia del lich le brindaba y hundió su hoja con todas sus fuerzas en el cuerpo del nigromante que aulló de dolor, durante un segundo los dos contendientes quedaron suspendidos como si el tiempo no existiera, entonces el paladín exhalo un grito que hizo retumbar la sala a la vez que hundía la espada hasta enterrar la guarda en el pecho del lich, que se quedo rígido primero y se convirtió en cenizas después.
Exhausto por el titánico esfuerzo, Abrandar se dejo caer sobre el frió suelo:
- Coser y cantar – Dijo entrecortadamente
- Bueno estamos vivos ¿no? – Respondió con una sonrisa inocente el mediano
- Ayuda a Damiental – Respondió cortante Abrandar – Sin el no podemos sacar a los demás de aquí.
Seis horas más tarde, un grupo de siete figuras emergió del templo en ruinas. Dos figuras se apoyaban en sus compañeros para salir, Siliana y Grimborg eran los que peor parte habían llevado y se apoyaban en Leisar y Abrandar respectivamente. Mientras Grumberk y Belkit arrastraban dos pesadas bolsas con el tesoro de lich:
-Creo que la recompensa merece la pena – Comento el mediano
-Casi nos matan a todos – Respondió Damiental que se apoyaba en un
Improvisado bastón, que le permitía mantenerse en pie.
- No es para tanto – respondió con una sonrisa Belkit – Que es la vida sin un poco de emoción
Glumberk y Leisar rieron, mientras Grimborg lanzaba una entrecortada maldición. Abrandar no pudo evitar sonreír, habían salido de esta y eso habría que celebrarlo al volver a la ciudad. Dentro del palacio una bruma sombría se arremolinaba alrededor de una piedra oscura, de su interior broto una risa hueca y macabra.
A la memoria de Gary Gygax, por todas las tardes de aventuras y emociones.
sábado, 16 de febrero de 2008
A nadie ofende una alabanza
Como he contado al principio de mi narración mis viajes con Togashi Sarik me enfrentaron a situaciones peculiares en muchas ocasiones, ahora contare una de ellas. Llevaba seis meses acompañando a mi maestro, espero que el lector me perdone pero cuento mis viajes según vuelven a mi memoria y por lo tanto no guardare un orden cronológico, y todavía me sorprendía a cada paso de dábamos. Habíamos ido a visitar a un importante Daimyo Daidoji que era la mano derecha del mismo Daidoji Huge pues se celebraba una corte en sus tierras con motivo del matrimonio de su hija con un Mirumoto, así que mi maestro me llevo hasta su fortaleza donde recibimos todo tipo de agasajos pues este había sido compañero en la legión esmeralda del Daidoji y en una ocasión le salvo la vida lo que hizo que el propio Daimyo nos recibiera y nos invitara a compartir la mesa con el, algo que me lleno de satisfacción pues anhelaba aprender las tácticas de esta familia para aumentar mis conocimientos.
La noche anterior a la boda fuimos invitados a una recepción para los invitados más ilustres, allí se encontraban samuráis de reconocida fama y después de la cena, que fue magnifica por cierto, se inicio una fiesta donde los samuráis iniciaron el cortejo de las bellas damas que allí se encontraban. Yo me mantuve en la mesa junto con el Daimyo, su esposa escorpión, mi maestro y el gunso del primero ya que se había abierto un debate sobre técnicas de batalla que me interesaba mucho mas que el baile, allí durante dos horas hablamos sobre tácticas y movimientos y para mi sorpresa tanto la mujer como el gunso cuestionaban abiertamente las opiniones de nuestro anfitrión algo que me sorprendió, cuando la conversación termino se lo hice notar a mi maestro, el cual con su habitual sonrisa contesto.
- ¿Por que crees que el Daimyo permite esa disidencia? - me pregunto mi maestro
- No lo se, quizás sea debilidad frente a su esposa, quizás no es tan buen general....- conteste
- O quizás porque sabe que ambos le son leales e intentan servir de la mejor manera a su señor, dándole su mejor opinión - respondió el
- Pero cuestionan sus opiniones ante otros, no es eso deslealtad - respondí un poco confuso
- ¿Quien es mas leal, el que busca la respuesta que mas te ayuda o el que te dice lo que
quieres oír ?- Me contesto el dragón
- Pero quizás esa opinión no la quiere oír el Daimyo, pues va en contra de la suya - respondí
- No te pregunto lo que es mas fácil, te pregunto que es mas leal- me interpelo mi maestro- Fíjate en la fiesta, los samuráis aquí presentes solo alaban pero cuantas de sus palabras son verdad. Si en vez de una situación frívola, fuese una batalla o una discusión en la corte, que preferirías alguien que te diga la bueno que eres o alguien que te señalase lo que tu no ves.
- Si eligiese alguien como mi ayudante me gustaría que fuese leal y me ayudase en todo lo posible
- Tus palabras me dan la razón- Concluyo mi maestro - El amigo leal es el que te dice lo que el piensa, no lo que piensas tu. Muchos son los dispuestos a consolar con palabras vacías, pero pocos los que te ponen delante del espejo de la verdad.
- Entonces el que me dice lo que no quiero oír es mi amigo- Mis palabras sonaron confusas
- No aquel que te es leal te hará ver la verdad, pero delante de otros te defenderá como si tu comportamiento no tuviese tacha- Respondió divertido mi maestro
- No lo termino de entender del todo - Le confesé con sonrojo a mi maestro
- A nadie ofende una alabanza, pero muchos se ven engañados por ella- Respondió - No desconfíes de los que te avisan de tus errores, presentes o futuros, o en los que te señalan los posibles inconvenientes o problemas que puedan aparecer, desconfía de los que siempre están de acuerdo contigo o de aquellos que hacen suyas tus palabras.
- La verdad es una espada muy afilada, procura tener siempre tus manos en la empuñadura de esa espada- Apostille
- Veo que has cogido la idea - Asintió mi maestro
- Lo decía mi Sensei Bayushi- Respondí con cierto sonrojo
- Un hombre sabio y lucido sin duda- Respondió el Togashi - Me voy a dormir, ya soy viejo para estos juegos - Dijo señalando a al centro de la sala
- Me quedare un rato mas - Respondí
- Te deseo suerte entonces - Sonrió Sarik - Espero ......
- He tenido buenos maestros - Dije sin dejarle acabar, mientras me ponía mi mascara de gala, que cubría mis ojos, dejando ver la mitad inferior de mi cara.
Mi maestro se rió, y con una taza de sake en la mano se alejo hacia su habitación, al llegar a la puerta se giro hacia mí, que me había acercado a una cortesana Doji y conociendo que sabía leer los labios, los movió sin emitir sonido alguno. Lo que pude leer en ellos me hizo sonreír, Yo puedo nadar.
domingo, 27 de enero de 2008
Si caminas camina
El momento en que nos conocimos fue una calurosa noche de verano, mi Sensei me hizo regresar de tierras Escorpión donde estaba como invitado en la escuela Bayushi, su carta decía que tenia que continuar con mi entrenamiento algo que me lleno de jubilo pues suponía retornar a mi tierra pero no eran eso los planes de mi Sensei, que en aquellos días había sido distinguido como alto oficial de la legión esmeralda y tenia que partir a la capital, y había preparado todo para que mi educción continuara. Cuando me comunico que otro maestro me entrenaría proteste y pedí acompañarle a la capital, pero el me hizo callar y me comunico que su decisión era inamovible entonces me presento al Dragón, en aquel momento cuestione su decisión ya que el aspecto de aquel hombre no me gusto pues distaba mucho del ideal de samurai que yo tenia, y pese a que el Togashi fue amable, mi enfado unido a mi natural desconfianza agrandada por mi entrenamiento Escorpion hizo que mi saludo fuera frió y poco amistoso. El Dragón me informo que saldríamos al amanecer, lo único que hice fue asentir y retirarme, una vez en mis aposentos prepare mi equipaje que incluia varios kimonos incluso uno de gala, varios abanicos por si asistíamos a alguna corte, distintos tipos de papel para cartas o poesías y así continué hasta que la bolsa adquirió un tamaño considerable y decidí que había previsto todas las posibilidades que se podían dar.
A la mañana siguiente me levante y me dirigí a buscar mis cosas, para mi sorpresa la bolsa contenía la décima parte de cosas que antes, mire alrededor buscando al culpable y halle al que debía ser mi maestro riendo con las cosas que antes contenía mi bolsa a su lado, entonces estalle y con ira mal contenida le pregunte:
- ¿ Porque habéis tocado mis cosas ?- hice una pausa para contener mi ira - Las necesitare en mi viaje.
- En este viaje no las necesitas - contesto con traquilidad- Nosotros solo vamos a conocer el imperio, todo esto no haría mas que distraerte.
- Pero y si vamos a la corte, a un casa de te, o tenemos que presentarnos a un daimyo o ....- mis palabras se vieron interrumpidas
- Como te he dicho vamos a conocer el imperio, solo a eso- Mi interlocutor me miro divertido algo que solo hizo que aumentar mi enfado- Para lo que vamos a hacer solo necesitas dos kimonos que te permitan ir limpio, tus armas y armadura para defenderte y una copia de Liderazgo y una mascara para no olvidar quien eres, el resto no lo necesitas.
- Pero que pasa con las situaciones que nos podemos encontrar- conteste airado
- Para eso tenemos nuestra mente, y esa no ocupa sitio en la mochila- respondió sonriendo
- Pero de donde sacaremos todo lo que necesitemos, pensáis pagarlo vos- Espete en la cara de interlocutor, ya fuera de mi
- Yo no tengo dinero- respondió con tranquilidad el que seria mi maestro - Pero no lo necesito, todo lo que necesito lo llevo en mi bolsa, ya que sino están en mi bolsa no lo necesito
- Os burláis de mi - Conteste llevando la mano a la empuñadura de mi espada
- Tranquilo, no pretendo burlarme- contesto con voz pausada el Togashi- Si caminas, camina. Si hablas, habla. Si luchas, lucha. No pretendas hacer todo a la vez, ya que lo único que conseguirás es no hacer nada.
Me quede mirando al monje con cara de confusión, el se levanto y se acerco hacia mi, me puso la mano sobre el hombro y con una voz a camino entre lo paternal y lo risueño me dijo:
- Coge la mochila y vámonos, tenemos que caminar mucho y el camino mas largo comienza con el primer paso, que además es el mas dulce.
Recogi las escuálidaa mochila del suelo, y confuso seguí al extraño monje sin entender sus palabras y desde luego sin entender porque mi maestro me había confiado a el .
jueves, 17 de enero de 2008
La mala reputación
Pero volveré al tema que se me ha ido el santo al cielo, estaba yo en mi país de la piruleta particular, cuando alguien comento que el tema del himno no había que tomárselo a broma, parece ser que todos los presente salvo el defensor del himno y yo estaban riéndose del tema, y argumentaba que era de importancia capital para todos ya que tenia que servir para volver a reencontrar nuestra esencia como españoles, y que el cuando oía el himno se ponía en pie. Mi sorpresa fue total, que en esta época alguien coloque como principal cuestión la letra de un himno con todos los problemas que asolan nuestra sociedad me parece cuanto menos curioso, por no decir ridículo.
Tengo que reconocer que el himno en si me parece una autentica mierda, no solo por que la letra es totalmente facha, sino porque poéticamente es basura pero aunque fuera la mejor letra del mundo, aquí me sumo a la opinión de Ismael Serrano de que la letra la escriba Sabina, sinceramente me parece un debate que deberíamos tener superado, ya que deberíamos haber aprendido que los nacionalismos son el fruto de la ignorancia, el miedo y la soberbia. Mi contertulio termino diciendo que aquellos que no se sientan orgullosos de ser españoles no deberían de vivir en este país, algo que me coloca no ya a nivel filosófico sino a un nivel real en al apátridia y he de decir que no se vive tan mal, ya que yo a diferencia de el me puedo quedar sentado cuando suena el himno o mejor como decía Brassens en la cama ya que la música militar nunca me supo levantar y como terminando este articulo me he acordado de esa canción os dejo un vídeo con la versión que Loquillo hizo, es antiguo y el sonido no es muy bueno pero lo importante es el contenido y no el continente.
viernes, 4 de enero de 2008
El gilipollas del año
La Sgae
La verdad es que han hecho méritos de sobra, es difícil que alguien pueda tocar tanto los cojones como estos impresentables.
Sus méritos son muchos y variados como poner un canon desorbitado a todo lo que pueda almacenar música aunque no lo hagas, grabar varias veces el mismo producto por el mismo concepto algo que va contra la mayoría de principios impositivos que se enseñan en cualquier clase de economia, por pretender conocer los datos personales de los usuarios de Internet algo que va contra derechos fundamentales. Pero lo peor es que esta asociación se ha terminado convirtiendo en una organización mafiosa que no solo presiona a las administraciones para que aprueben leyes que tienen una gran posición por parte de la ciudadania, sino que además hace imposible que cualquier grupo o artista saque un disco sino se apunta a dicha asociación llegando a practicas que rozan lo ilícito.
Además hay que tener en cuenta que dicha asociación se ha convertido en un refugio para que unos cuantos fracasados como Luis Cobos o Ramoncin sigan viviendo sin trabajar y a cuerpo de rey.
Por todo ello se han ganado merecidamente el titulo de GILIPOLLAS DEL AÑO.
domingo, 23 de diciembre de 2007
La guerra ha comenzado
El acolito salio a la balconada desde la que se dominaba todo Ulnath, como todos los días se encargaba de limpiar los la mesa del sumo sacerdote de Heironeus, un trabajo pesado y aburrido por el que muchos antes que el habían pasado y el que ahora se encontrasen en puestos importantes no hacia que su obligación fuese menos penosa.
Ensimismado en sus pensamientos paso un rato sacudiendo legajos y limpiando recipientes de diversas formas y tamaños, pero de repente un trueno lo saco del ensimismamiento, un ruido que le estremeció, hace unos minutos el día era soleado y ahora el cielo era totalmente negro y un viento rabioso azotaba la ciudad, varios truenos siguieron al primero y el acolito retrocedió atemorizado sin ninguna razón, ya que su mente le decía que solo era una tormenta pero un miedo interior y primitivo hacia que no pudiese controlarse.
Sus pies retrocedieron de forma trompicada hasta que algo detuvo sus pasos, el acolito se giro con el rostro deformado por el miedo y vio al sumo sacerdote, su rostro serio e imperturbable le devolvió el control sobre si mismo, su voz sonó profunda:
-¿Que te ocurre Thomas? –
-La tormenta es…, hay algo en ella…, no se como explicarlo – Las palabras del acolito sonaron entrecortados como las de un niño timorato
-Tienes razón – la respuesta del anciano sorprendió al joven clérigo- Hay algo en esas nubes que no es natural, algo malévolo e insidioso
Ambos hombres giraron sus rostros para contemplar la tormenta, durante un minuto estuvieron absortos en las extrañas nubes, el anciano dio un paso y salio de la balcona podía sentir una consciencia superior algo que no había sentido antes, un sonido proveniente de su espalda le saco de su ensimismamiento, un sonido que reconocería en cualquier lugar, el del acero atravesando la carne. Cuando se giro vio a su pupilo en el suelo muerto, atravesado por una espada corta que sujetaba una figura que hace un momento no estaba en la habitación, el primer impulso del teócrata fue sacar su espada pero se reprimió al ver que el que había sido su alumno sujetaba su espada en la mano ahora inerte de una forma que indicaba que el había intentado apuñalar por la espalda. La mirada el clérigo se cruzo con la del asesino, y no hicieron falta palabras para entender cual era su requerimiento
-No le juzgues duramente – hablo la figura, con una voz suave de mujer – el no tenia tu fuerza de voluntad, ni tu poder, sucumbió ante el mismo poder que ahora mismo corrompe a otros- hizo una pausa para evaluar el rostro del patriarca – El mal mas primitivo y bestial que jamás se ha conocido ha vuelto, una forma de destrucción que no conoce limites y que es capaz de corromper a cualquiera, pero no todo esta perdido hollowfast ha roto su asedio y la luz de la vida ha vuelto al mundo, la hora del sacrificio ha vuelto.
-Estoy dispuesto a sacrificar mi vida en cualquier momento – respondió el primarca
-Y estas dispuesto a sacrificar tu orgullo- respondió con una sonrisa la mujer- aquellos que portan la salvación no son de noble cuna, ni lo que denominarías hombres de bien, son lo que tu llamarías marginales.
-Los dioses no elegirían a alguien así – respondió con ira el clérigo
-Los dioses son capaces de ver mas allá que tu, y saben que solo aquellos que saben lo que es el sufrimiento pueden entender lo que va a venir, como esperas que el hijo de un noble que toda la vida ha vivido a cuerpo de rey entienda los sufrimientos del pueblo y este dispuesto a sufrir penalidades- hizo una pausa para contemplar el desconcertado rostro de su interlocutor- Piensa en ello, puedes elegir agostarte como un viejo árbol o marchar junto a ellos, porque son los hombres como ellos los que construirán el futuro.
La mujer se acerco al alfeizar y salto al vació desapareciendo, dejando al Sumo sacerdote sumido en sus confusos pensamientos.
domingo, 16 de diciembre de 2007
Almas en pena
El hombre se abrió paso hasta la barra para lo cual tuvo que empujar a unos cuantos y pese a las malas miradas nadie se atrevió a decirle nada y eso no era debido a su constitución, que era bastante normal sino a sus ojos, había algo en ellos que cortaba la respiración, una mirada de alguien que no tenia nada que perder.
Llego hasta la barra y pidió un vodka, solo sin hielo casi escupiendo las palabras al camarero y delante del vaso se quedo pensativo, la música estridente se convirtió en un sonido lejano con el paso de los minutos, mientras el hombre pensaba en la estupidez de los que le rodeaban o quizás en la suya propia por haber arriesgado y perdido todo por ellos pero no se arrepentía, el hizo lo que tenia que hacer, lo que su corazón le dicto y pese al resultado y al amargo sabor del fracaso su conciencia estaba en paz, algo que muchos no podían decir.
Después de una hora y varios vodkas una voz lo saco de su ensimismamiento, una voz cálida de mujer que ya conocía:
- Hola Baltazar, me sorprende verte en un sitio como este, suponía que lo
tuyo eran las bibliotecas
El hombre esbozo una cansada sonrisa y gira la cabeza hacia la mujer, y recordó su belleza, un conjunto perfecto su pelo moreno en contraste con sus ojos verde claro y su escultura cuerpo hacían de ella una de esas mujeres por las que los hombres pierden la cabeza. La miro a los ojos y contesto:
- Era el único lugar que he encontrado para beber
- Veo que sigues ahogando tus penas en alcohol - respondió la mujer
- Y veo que tu las sigues ahogando entre carne - Contesto Baltazar con un
tono de ligera irritación
La mujer le miro y sonrió cálidamente, mientras acariciaba su pelo canoso.
- Relajate yo no soy el enemigo - susurro la mujer.
- Lo siento, no estoy de muy buen humor- se disculpo Baltazar
- Llevas de mal humor mucho tiempo, deberías relajarte de vez
en cuando - susurro la mujer.
- Me gustaría, acaso crees que me gusta despertarme en medio de la
noche con el recuerdo de nuestros hermanos muriendo -
- Yo también estuve allí recuerdas - Respondió con dureza la mujer-
Crees que no tengo las mismas pesadillas, el mismo sabor amargo
cuando paso delante de una iglesia y veo la obra de ese cabrón.
- Lo siento, supongo que llevo demasiado tiempo sin algo de acción,
y eso para un soldado es un suplicio.
- La ultima vez fue.... - la mujer se quedo pensativa unos segundos-
la revolución bolchevique, de eso hace mucho, tendrías que haber
venido a París en el 68, no estuvo mal.
- Niñatos jugando a ser hombres, eso fue una perdida de tiempo -
contesto con ira Baltazar - Y para que, para que ahora sean hombres
de bien, una decepción.
- Y no ha sido así como ha terminado todo siempre- respondió la mujer con la resignación
grabada en su voz - todo lo que hemos conseguido construir se ha
desmoronado por su santo toque corruptor.
- No es eso de lo que nos llevan acusando tanto tiempo- Respondió
burlonamente Baltazar
- Es irónico verdad, que nos hayan perseguido por algo que no hemos
hecho aquellos que si lo hacen- sonrió la mujer - Supongo que
estamos condenados a no triunfar nunca, no has pensado en dejarlo
alguna vez.
- Nunca - La voz de Baltazar sonó inflexible - Me niego a dejarle
ganar, a que este tranquilo, aunque no pueda triunfar, aunque el
fracaso sea el único resultado que obtendré no cejare ni un día,
acaso piensas que tomamos la elección equivocada.
- No - sonrió la mujer - estoy orgullosa de lo que hicimos y de que
jamas nos han doblegado, nosotros les dimos la libertad, con todo
lo que ella significa y aunque la sacrifiquen constantemente
cuando tienen miedo, mientras uno de ellos se mantenga desafiante
frente a la ignorancia y el miedo, habrá una razón para luchar.
Baltazar miro a la mujer y durante unos segundos la recordó, con su armadura y su espada, manchada por la sangre de miles y ronca de gritar que no se rendiría jamas, durante ese momento volvió a ser joven, pero sobre todo recupero el idealismo de aquellos días lejanos.
Se levanto del taburete y metió la mano en su gabardina, pero la mujer le hizo un gesto y con voz risueña le dijo
- hoy invito yo, me ha gustado volver a verte- y su sonrisa ilumino la habitación - ¿sabes algo de el? - en ese momento su voz se lleno de premura.
Baltazar apuro la copa y respondió
- Le vi el año pasado, estaba en oriente medio, ya sabes que siempre le ha gustado vigilar lo que el buen cabrón hace, me digo que no hay que bajar la guardia, que el momento puede estar al llegar, ya le conoces-
Baltazar se giro y fue hacia la puerta, cuando llego a ella giro su cabeza, y con voz cansada dijo:
- A mi también me ha gustado volver a verte, siempre es bueno compartir una copa con un viejo camarada, cuidate Amy - El nombre retumbo en la sala y por un segundo las luces del lugar crepitaron.
Cuando la puerta se cerro, Baltazar pensó que siempre es bueno encontrar a un camarada , es bueno saber que todavía algunos seguían la lucha.